Realizar un consumo responsable es una cuestión de actitud / Pilar Santolaria

Opiniones y Experiencias - 04 Apr, 2019

Pilar Santolaria Blasco
Departamento de Producción Animal y Ciencia de los Alimentos
Escuela Politécnica Superior de Huesca

El debate de si la responsabilidad social debe recaer en instituciones y gobiernos o bien si con nuestra actitud individual podemos cambiar algo, está abierto. Sin embargo, nadie duda que la suma de muchas actitudes individuales puede provocar grandes cambios. La preservación de un sistema de producción de carne de vacuno en el Pirineo, asociado a un territorio de montaña y con un sistema de manejo tradicional está amenazado. La mala prensa del consumo de carne relacionada con los efectos sobre la salud, el medioambiente o la conciencia animalista confunde y desinforma. Por ello, en este breve texto, se van a exponer una serie de razones que eviten la confusión y nos permitan situar el problema. Razones que a nivel individual podemos interiorizar, para promover un consumo de carne de razas locales o autóctonas ligadas a un territorio, en este caso el Pirineo, y con el que conseguiremos un compromiso individual y social hacia nuestra salud y la del planeta.

Primera razón: Salud. El consumo de carne está recomendado para todas las edades por parte de Sociedades Científicas y expertos en nutrición, como parte de una dieta variada y equilibrada. A pesar de los mensajes que a veces de forma sesgada nos puedan llegar, la carne y la carne roja en particular es un alimento básico en una alimentación variada y equilibrada y es un referente en nuestra dieta mediterránea. Concretamente, la carne de vacuno es una fuente muy rica en proteínas, vitaminas del grupo B, y minerales, y sobre todo es un aporte a tener en cuenta en vitamina B12 y zinc. Además, las últimas investigaciones apuntan que el perfil lipídico de la carne de vacuno producida en pastos, al ser más rico en ácidos grasos insaturados y vitamina E, se ajusta mejor al recomendado por los nutrólogos.

Segunda razón: medio ambiente. Las razas de vacuno autóctonas están ligadas a un territorio, y sus sistemas de producción y manejos tradicionales permiten la interacción con los ecosistemas del mismo. Ayuda, además, a luchar contra los incendios forestales. Consumir carne de estas razas, permite participar en la conservación de un paisaje y un ecosistema, creando un equilibrio sostenible. El ganado vacuno, al igual que todos los herbívoros, son los únicos animales capaces de valorizar los recursos vegetales y transformarlos en productos animales. El ganado criado en extensivo en el Pirineo tiene un alto porcentaje de su alimentación anual basada en el pastoreo y en el aprovechamiento de recursos forrajeros. Recursos que, de no ser aprovechados por este ganado, no entrarían a formar parte de nuestra cadena trófica de alimentación. Por otra parte, la disponibilidad de este alimento para el ganado hace innecesario el suministro y transporte de otras materias primas procedentes de zonas de producción lejanas y competidoras con la alimentación humana.  En definitiva, la producción de carne basada en el aprovechamiento de los pastos de montaña, disminuye notablemente la huella de carbono, por lo que podemos concluir con un mensaje claro: ¡se puede luchar contra el cambio climático haciendo un consumo responsable de carne producida de forma extensiva en la montaña!

Tercera razón: Riqueza genética. Las razas de vacuno autóctonas, como la raza Pirenaica o Parda de montaña son razas rústicas, lo que les permite soportar las duras condiciones climáticas que les impone la región, aprovechar los pastos de los puertos de montaña a grandes altitudes, adaptarse al terreno abrupto y hacer frente a nuevas amenazas como la aparición de grandes carnívoros como el oso y lobo en las montañas pirenaicas. Otras razas más intensificadas y mejoradas serían incapaces de llevar estos manejos. El valor genético de estos animales es incalculable. Su conservación es parte también de nuestra responsabilidad. Además, con un sistema de producción en extensivo, aprovechando los pastos de montaña, se favorece el bienestar de estos animales.

Cuarta razón: economía. El mantenimiento y/o instalación de nuevas empresas de ganaderos, mataderos, carniceros y restauradores permite el desarrollo económico. Y con desarrollo económico se evita la despoblación, una de las grandes amenazas de nuestros territorios con consecuencias imprevisibles. Si se participa en la revitalización de la economía en el Pirineo, se asienta población durante todo el año, no solo en las épocas turísticas, y se evita su abandono.

En conclusión, ligar raza, territorio y carne permite mantener un ecosistema de montaña de gran valor medioambiental, impulsar desarrollo económico en zonas que lo necesitan amenazadas por la despoblación, combatir y atenuar el cambio climático y llevar una alimentación sana y equilibrada. Y para ello contamos con una enorme ventaja, y es que la actual trazabilidad de la carne de vacuno permite conocer su procedencia. Solo tenemos que mirar la etiqueta y elegir bien.

Cuando las amenazas sobre el cambio climático, despoblación, degradación el territorio nos inundan con mensaje catastrofistas, surge el interrogante de si podemos hacer algo, y si nuestra acción individual puede ser útil. ¡Realizar un consumo responsable es una cuestión de actitud!