Conectando con la tierra / Ana Marcén

Opiniones y Experiencias - 30 May, 2018

Ana Marcén
EcoMonegros 03 S.L.
contacto@ecomonegros.com

Hace un mes tuve la suerte de viajar a un micro mundo, a mitad de camino entre lo que vivieron mis abuelos y el mundo que compartimos ahora. Una ecoaldea del norte de España.

Al llegar, abrí mi mente y mi corazón para vivir al máximo la experiencia. Se respiraba tradición y movimiento, paz e innovación, me sentí en un lugar conocido que me inspiraba respeto, amor, rechazo y admiración a la vez...
Durante los 4 días que estuve allí conviviendo con sus habitantes, me enfrenté a mis contradicciones muchas veces. Había tantas similitudes entre su mundo y el mío que sentí la inestabilidad de mi sistema actual.

Su forma de trabajar, su comunión, su conciencia,…apostaban y arriesgaban más que yo, o al menos eso me parecía. ¿Por qué me sentía tan afín a ellos emocionalmente y tan separada en la práctica? Mi formación académica bebe del mundo clásico (Grecia y Roma) y desde que comencé la carrera me pregunto qué hacemos aquí, quienes somos y qué podemos hacer nosotros por la tierra que nos acoge tan gentilmente.

Cuando despiertas tu conciencia y comienzas a conectar con el mundo que te rodea, cuando comprendes que este mundo existe más allá de nosotros y que nos deja habitar en él al igual que al resto de los elementos y seres que nos rodean, tu sistema se tambalea, se va resquebrajando poco a poco y comprendes que solo sabes que no sabes nada, como decía Sócrates, y que lo único que puedes hacer es hacer lo mejor que puedas. En realidad estamos en este mundo para vivir y todo lo que hacemos y pensamos influye en el universo.

En esa ecoaldea comprendí que cada uno nace con un pan debajo de brazo, o con unas cartas para jugar, como prefieras llamarlo, y que eres tú quien juega con ellas. Cuando conecté con mi corazón y comprendí el poder transformador que tenemos los seres humanos, comencé a desear que ese juego de cartas, mi pan bajo el brazo, beneficiara a la tierra de labor, a quien cultiva el trigo, lo recoge y lo muele, a quien le añade los mejores ingredientes y lo amasa, a quien lo cuece, a quien lo reparte y a quien se lo come. Las contradicciones se manifiestan cuando comprendes que estás luchando con tu conciencia continuamente, que existe incoherencia entre lo que piensas, lo que haces y lo que sientes.

En esa búsqueda consciente y constante del mayor beneficio para el mundo, de devolverle al universo la vida que nos regala, estamos ahora muchas personas, cada vez más. En esa ecoaldea comprendí que ellos están haciendo en su micro cosmos lo mismo que mi familia en el mío. Que juegan sus cartas y hacen su pan de la forma más alineada con su conciencia, ni más ni menos. Y que ésto solo es el comienzo, ya que, afortunadamente, cada vez más gente conecta con la conciencia universal y busca equilibrio y paz en su interior. Esa es la clave en cualquier actividad que hacemos así que ya que estamos, busquemos la mejor forma de estar en todo momento, escuchando a nuestro corazón. Al menos, esa es nuestro plan estratégico.

Gracias a la vida por todos estos regalos que me hace.

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