Cómo proteger al consumidor frente a las encefalopatías espongiformes transmisibles. Experiencias en el ganado caprino / Cristina Acín

Opiniones y Experiencias - 06 Nov, 2018

 Cristina Acín
Departamento de Patologia Animal
 Facultad de Veterinaria - Universidad de Zaragoza
Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)

Las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) son enfermedades neurodegenerativas producidas por priones cuyo máximo auge mediático, político y sanitario se produjo a principios del nuevo milenio. Estas enfermedades pueden afectar tanto a los animales (domésticos y silvestres) como al hombre. Concretamente, en 1997 se demostró que el hombre se podía infectar consumiendo productos derivados de bovinos afectados por una enfermedad priónica denominada popularmente “el mal de las vacas locas”.

Así, desde el año 2000 la opinión pública ha sido conocedora de los casos de Encefalopatía espongiforme bovina en vacunos de todo el mundo, sobre todo en Europa, pero también en Estados Unidos, Canadá o Japón. Hoy en día el número de focos en España asciende a 796 (Figura 1), teniendo su punto álgido en el año 2003.

 

Figura 1. Número de focos de EEB en España
Fuente: RASVE Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación
https://www.mapa.gob.es/es/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/sanidad-animal/enfermedades/. Fecha de consulta: 02/10/2018 

Sin embargo, la detección en el año 2005 de un caso de Encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en la especie caprina en Francia, tuvo mucha repercusión en la comunidad científica por razones obvias: el que otra especie fuera susceptible a esta enfermedad incrementaba el riesgo de salud pública para el hombre. En ese contexto sanitario, las autoridades de la Unión Europea implementaron varias medidas para la vigilancia del caprino, incluidas las pruebas diagnósticas de animales sacrificados en matadero y muertos en granja y el desecho de los materiales especificados de riesgo (MER).

En general, las principales medidas que se adoptaron para el control de las EET en los rumiantes fueron:

  1. Prohibición de la utilización de harinas de carne y hueso (HCH) en la alimentación animal.
  2. Exclusión de los materiales específicos de riesgo de la cadena alimentaria humana.
  3. Implantación del programa de vigilancia de la EEB y del scrapie.

A partir de ahí, nuestro grupo de investigación comenzó a trabajar con grupos internacionales para intentar demostrar la susceptibilidad o resistencia de la especie caprina a los priones y valorar el riesgo de infectividad de los tejidos de esta especie para el consumo humano. Para ello, se planificaron en Europa diversos experimentos con caprinos de distintos genotipos. En nuestro caso, el experimento que llevamos a cabo a través del grupo de investigación de la Universidad de Zaragoza, A05_17R Enfermedades priónicas, vectoriales y zoonosis emergentes, liderado por el investigador D. Juan José Badiola Diez; consistió en la selección de caprinos de la raza Alpina con una mutación en el codón 222 del gen PRNP, y su posterior inoculación intracerebral con el agente de la EEB. Este experimento comenzó en el año 2011 y dado que estas enfermedades se caracterizan por su largo periodo de incubación, ha finalizado unos 7 años después de su planificación.

Así, en el momento actual se dispone de sistema nervioso central, órganos linfoides y hematopoyéticos, tracto gastrointestinal, glándula mamaria, pulmón, hígado, páncreas, corazón, músculo, piel, reproductor, urinario, adrenales, suero, plasma, sangre entera, orina, líquido cefalorraquídeo, leche y heces de los animales que han sido sacrificados como consecuencia de la enfermedad. Así mismo, se dispone de suero, plasma, sangre entera, orina y heces de los animales que no han sucumbido y que por tanto muestran resistencia a la EEB (Figura 2).

Figura 2. Toma de muestra de sangre de los caprinos inoculados con EEB intracerebral

Ahora, el objetivo es comprobar si todos estos tejidos y fluidos son infectivos y, por tanto, se han inoculado en ratones transgénicos para demonstrar su inocuidad o su infectividad. Los objetivos específicos de este segundo experimento son:

  • Definir la distribución de la EEB en la especie caprina. La EEB en los bóvidos se limita prácticamente al sistema nervioso central, pero en los pequeños rumiantes su distribución es mucho más amplia y por tanto el riesgo de transmisión a la especie humana es mayor.
  • Demostrar la infectividad de tejidos y fluidos en animales de genotipo susceptible para la correcta definición de los materiales específicos de riesgo en la especie caprina.
  • Demostrar la resistencia del genotipo 222KK frente a la EEB bovina mediante pruebas de infectividad de los tejidos y fluidos más utilizados en la cadena alimentaria humana: músculo, tracto gastrointestinal, hígado y fluidos.
  • Generación y recopilación de datos y material que permita estimar el riesgo de exposición del hombre a leche (y productos lácteos) y carne (y productos cárnicos) contaminados con EEB.

El trabajo llevado a cabo por el grupo pretende contribuir a la mejora de la seguridad alimentaria, del bienestar y de la calidad de vida de los ciudadanos y de la totalidad del tejido social aragonés, reforzando la cultura de la innovación en la región con los recursos disponibles y tratando de mitigar las debilidades del tejido investigador, todavía latentes en nuestra Comunidad tras la última década de crisis.

La Universidad de Zaragoza es uno de los agentes del sistema de ciencia, tecnología e innovación más importante y con los resultados obtenidos se pretende luchar para conseguir una estrategia global de transferencia de la investigación a los potenciales beneficiarios como son las grandes empresas productoras de productos cárnicos y lácteos de origen caprino.

En función de los resultados, una posible consecuencia a nivel nacional e internacional será la redefinición de los materiales específicos de riesgo en los mataderos de pequeños rumiantes. Para ello, el grupo realizará el asesoramiento necesario a la Administración y al personal técnico veterinario para asegurar que ningún material susceptible de ser infectivo llegue a la cadena alimentaria.